Raúl de Molina ha hecho una fuerte declaración frente a las cámaras El gordo y el flaco. Casi un año después someterse a una paniculectomíauna cirugía que consiste en eliminar el exceso de piel que se genera luego de una pérdida drástica de peso, la presentadora de Univisión Reveló que su proceso de recuperación fue más complicado de lo que parecía, pues más allá del dolor y el malestar físico, vivió un fuerte episodio de depresión.
Desde su regreso al plató en julio pasado, Raúl de Molina ha ido revelando detalles de cómo ha sido su proceso tras la cirugía en la que le extirparon alrededor de 15 libras de tejido entre piel y grasa. Pero fue hasta esta semana que frente a su amiga lily estefan habló sobre la batalla emocional que libró por una segunda cirugíaderivado de un efecto secundario de un medicamento que tomó para tratar el dolor de pie que tenía.
“Nunca he estado deprimido en mi vida, después de la operación me tuvieron que extirpar el estómago, me tuvieron que operar de inmediato una segunda operación. Fue 10 días después por unas pastillas que tomé, que no debía tomar, y que eran para el dolor de pies”, dijo frente a las cámaras del programa de entretenimiento.
Como pocas veces, ‘El Gordo’ se sinceró: “Me deprimí bastante Lili. Nunca pensé que me deprimiría en mi vida”. Raúl fue operado a finales de mayo del año pasado, y estuvo alejado de las cámaras durante más de un mes. Aseguró que estuvo así durante mucho tiempo, incluso cuando había retomado su trabajo en la cadena de televisión: “Deprimido, lloraba y todo eso a veces, es difícil. Una cosa es que dices ‘oh, no me va a pasar a mí’, y mira, me pasó a mí”. Y destacó la ayuda y compañía de su familia: “Mi esposa Mily me ayuda mucho. Fue algo porque nunca pensé que esto me pasaría así”.
Ese episodio coincide con el momento en que su hija Mía de Molina le salvó la vida. Según el propio Raúl, mientras se encontraba en su casa, recuperándose de la primera cirugía, tomó los analgésicos, lo que le provocó un desmayo, provocando que se abriera su herida. La joven de 25 años se encontraba en casa de sus padres vigilando a Raúl y esa mañana llegaba tarde a una clase de Pilates cuando escuchó un fuerte ruido que la puso en alerta. Al buscar a su padre lo encontró en el suelo, bañado en sangre proveniente de la herida que apenas comenzaba a cicatrizar.
Mía llamó a urgencias y Raúl tuvo que ser operado nuevamente, además de necesitar una transfusión. ‘El Gordo’ tuvo que cargar con lo que para muchos parecía una bolsa, pero en realidad fue un equipo médico que lo ayudó en su curación. “Esta es una máquina que tiene un tubo que está conectado a este cinturón.encima de la herida como una esponja y esto lo que hace es sacar el líquido que tengo dentro de la herida y tengo que dejarlo puesto 24 horas”, dijo para aclarar el motivo por el cual en sus videos y en el programa aparecía todo el tiempo con ese accesorio.
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