Semana de la moda de París ha demostrado una vez más por qué el desfile de Alta Costura de Chanel es uno de los eventos más esperados de la temporada. Este año, la atención se extendió mucho más allá de la pista y aterrizó directamente en la primera fila, donde los nombres más elegantes del mundo se reunieron para presenciar El debut de Matthieu Blazy como director creativo de Chanel Haute Couture.
Entre las luminarias, Penélope Cruz Se mantuvo firme sin esfuerzo junto a Dua Lipa, Nicole Kidman y Tilda Swinton, haciendo una declaración no solo con sus elecciones de vestimenta sino también con un nuevo y sorprendente peinado.
La actriz española, musa de Chanel desde 2018, llegó a París abrazando una paleta negra monocromática que parecía a la vez moderna y atemporal. Su look presentaba una chaqueta delicadamente estampada combinada con una falda a juego, completa con un sutil peplum en el dobladillo, y estaba rematada con elegantes zapatos de charol en negro, diseñados con una punta cuadrada y una silueta casi de zueco: un toque divertido y contemporáneo a un clásico. Los accesorios se mantuvieron al mínimo: un pequeño bolso de mano, gafas de sol de gran tamaño y un anillo llamativo, dejando que su atuendo y su nuevo peinado hablaran por sí solos.
Y hablando de cabello, la transformación de Cruz fue el titular de la velada. Apartándose de su habitual marrón oscuro, estrenó un lóbulo hasta los hombros en un rico tono avellana con sutiles matices cereza, diseñado en suaves ondas con un flequillo abierto. El look hizo un guiño al glamour de los años 70 sin dejar de ser completamente moderno, con un volumen más claro y natural que enmarcaba perfectamente su rostro. Esta no era la primera vez que estrenó un nuevo estilo en una pasarela de Chanel: en el desfile Otoño/Invierno 2024/25, estrenó un bob chic con reflejos rubios, y el año anterior, fue noticia con un corte largo, ultra elegante y con mechas más claras. Claramente, los desfiles de Chanel se han convertido en su campo de belleza.
Cruz también mostró delicadeza lingüística durante una breve entrevista con NSSMagazine, hablando íntegramente en italiano. Cuando se le preguntó sobre Matthieu Blazy, dijo: “Realmente me gusta como artista. Creo que lo que hace es arriesgado. Y tiene su propia firma, mientras que al mismo tiempo respeta los códigos de la casa. Creo que tenía una responsabilidad muy grande. Ahora que hemos visto tres de sus colecciones, estoy realmente impresionada por lo que está haciendo”.
La actriz compartió otra anécdota que destaca su amor perdurable por la marca. “Lo primero que compré de Chanel fue un bikini rojo que había visto en una foto de Claudia Schiffer. Lo encontré en una tienda vintage. Creo que fue la primera pieza de Chanel que tuve en muchos, muchos años. Llegó un punto en el que ya no podía usarlo en ningún lado. Recuerdo muy claramente que fue lo primero que compré de Chanel”.
Cruz compartió primera fila con Dua Lipa, quien deslumbró con un traje geométrico amarillo y rojo que recordaba a los atrevidos años 80. Las dos divas no perdieron el tiempo mostrando su compañerismo, riéndose y tomándose selfies juntas. Si su conversación fue en español o en inglés sigue siendo un misterio, aunque Dua reveló recientemente que obtuvo una certificación B2 en español, insinuando un posible intercambio de idiomas con Cruz. Su historia compartida como embajadores de Chanel, y apariciones anteriores en la MET Gala en las que ambos quedaron atónitos vestidos de blanco, hacen que estos encuentros parezcan mini reuniones de la realeza del estilo.
Otros asistentes notables en la primera fila fueron ASAP Rocky, Charlotte Casiraghi, Margaret Qualley y Nicole Kidman, junto a musas legendarias como Tilda Swinton y Claire Foy. La escena fue una clase magistral de sofisticación, demostrando una vez más que la influencia de Chanel tiene que ver tanto con sus musas como con sus prendas.
Penélope Cruz lleva tiempo demostrando que su talento trasciende fronteras, no sólo protagonizando películas de Hollywood y españolas sino también abrazando el cine italiano con notable soltura.
Desde sus primeros papeles en ‘La ribelle’ y ‘Per amore solo per amore’ hasta actuaciones aclamadas en ‘Non ti muovere’ (Don’t Move) y ‘Venuto al mondo’ (Twice Born), Cruz ha demostrado una rara versatilidad lingüística, dominando el italiano para aportar profundidad y autenticidad a sus personajes.
Su trabajo en estas películas le valió elogios de la crítica, incluido un premio David di Donatello, lo que consolidó su estatus como actriz global que se siente cómoda hablando varios idiomas.
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