La dulce espera de Marta Higareda y su marido, Luis HowesPasó tranquilo y con mucha emoción por la llegada de sus dos hijas. Una tranquilidad que se quedó atrás el día del parto por complicaciones que tuvo una de las bebés, quien permaneció en la incubadora durante varios días ya que no reaccionó como se esperaba al momento de nacer. YEl momento estuvo marcado por emociones encontradas.porque por un lado los padres se quedaron tranquilos al escuchar llorar a su primera hija; mientras que el segundo tenía dificultad para respirar.
Martha habló sobre todo lo que vivió durante el parto, detalles que compartió a su regreso al podcast. Mucho de todoque lleva junto YOrdi Rosado. Tres meses después de su última participación en el programa, la actriz de 42 años regresa para contar la historia que cambió su vida para siempre.
Luego de contar detalladamente cómo ingresó al quirófano para una cesárea programada en su semana 37 de embarazo, Martha revivió el momento en que nació su primer bebé, a quien escuchó llorar y pronto pudo abrazar. Al momento del nacimiento del segundo pequeño, la actriz recuerda entre lágrimas cómo escuchó al médico intentar animar al bebé a salir con vida: “Sientes que tu alma pende de un hilo y ese hilo lo sostiene Dios, no hay otra manera”compartir. Esos momentos fueron “eternos” para Martha y Lewis, quienes estaban al tanto de todo en medio de un quirófano con la música, el ruido de los monitores, el llanto de su recién nacido y las palabras de los especialistas.
Entre miradas cómplices con su marido, asegurándose que todo estaría bien, Martha narra: “De repente está llorando. Fue fuerte porque se escucha la preocupación en las voces de los médicos. Luego nace nuestro segundo bebé y le toma un tiempo respirar”. Cuando tuvo a sus dos hijas en su pecho por primera vez, se notaba la diferencia entre una y otra, pues la primera lloraba y se movía mucho, mientras que la otra respiraba con dificultad y parecía deprimida. Los médicos actuaron de inmediato, conectándola a dispositivos para medir sus signos vitales y llevándola a la incubadora mientras cosían las siete capas de piel y tejido que la cesárea había dejado en la madre.
Debido a su recuperación, Martha Higareda no pudo estar en la incubadora al lado de su hija que tanto la necesitaba. Sin embargo, la pequeña que nació sana se encontraba con ella en la habitación donde descansaba. Un momento que le rompió el corazón, porque por un lado estaba feliz de tener a su bebé en brazos, pero por otro sabía que había otro bebé luchando por sobrevivir y conectado a varias máquinas.
Afortunadamente, el segundo bebé se recuperó y pronto se reunió con mamá, papá y su hermana pequeña. Un momento de tranquilidad para la familia, pero que duró poco debido a que el originario de México presentó problemas de salud apenas días después.
Fue el pasado 18 de noviembre cuando Martha Higareda y Lewis Howes anunciaron el nacimiento de sus dos hijas, grata noticia que gritaron al mundo entero a través de un video en el que se pueden ver las manos de ambas y las de sus pequeños. Pero detrás de ese amoroso momento familiar hubo momentos llenos de preocupación.
A través de su perfil de Instagram, Martha informó que padecía preeclampsia, es decir, su presión arterial alcanzaba niveles tan altos que ponía en riesgo su vida. “Con profunda gratitud a Dios estoy viva. Después del nacimiento de nuestros bebés y de que un pequeño estuviera en cuidados intensivos, regresamos a casa. Días después, Mi marido me llevó rápidamente a urgencias: mi presión arterial llegó a 215″, escribió junto a fotos de ella en el hospital.
“Estuvieron casi 6 horas intentando estabilizarme. El diagnóstico: preeclampsia. En este mes y medio volví a urgencias dos veces. Esa primera noche, en esas seis horas, estuve entre la vida y la muerte. Viví una experiencia espiritual donde me mostraron qué pasaría si me quedaba o me iba. Y en ese espacio, oré. Y sé que Jesús y El Rosario me salvaron. Mi esposo tomó mi mano y Jesús tomó mi corazón. Dios me dio la oportunidad de continuar aquí. Y entonces mi presión empezó a estabilizarse”, añadió.
Las imágenes muestran los momentos difíciles y cómo para ayudarla tuvo que permanecer aislada, sin ruidos que la molestaran ni visitas de familiares; además de no tener luces blancas que puedan sobreestimular tu mente. Tan pronto como se recuperó, regresó a casa para estar al lado de sus hijas y comenzar la etapa materna como la imaginó durante los nueve meses de su dulce espera, dejando atrás los tiempos complicados y agradeciendo a Dios por el milagro de la vida.
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