La historia sobre dónde jugará al baloncesto LeBron James en la temporada 2026-27 —si es que llega a jugar— comenzó el pasado 29 de junio, cuando su agente de toda la vida y director ejecutivo de Klutch Sports, Rich Paul, le comunicó a Shams Charania, de ESPN, que James ejercería su opción de jugador para la temporada 2025-26 con Los Angeles Lakers.
“LeBron quiere competir por un campeonato”, le dijo Paul a Charania en aquel momento. “Sabe que los Lakers están construyendo para el futuro. Lo entiende, pero valora tener una oportunidad realista de ganarlo todo”.
Al ejercer la opción de su contrato, James hizo algo que nunca había hecho en sus 23 años de carrera: posicionarse para convertirse en agente libre sin tener una opción de respaldo. Esto puso de manifiesto la incertidumbre sobre si esta sería su última temporada en la NBA o, tal vez, simplemente su última temporada vistiendo el uniforme de los Lakers.
El anuncio de Paul desató especulaciones inmediatas sobre el futuro de James y, durante meses, ha seguido siendo un tema recurrente de conversación en los círculos de la NBA. El debate se intensificará aún más este martes, cuando James y los Lakers reciban a su antiguo equipo, los Cleveland Cavaliers. Y no cesará hasta que James acceda a la agencia libre este verano, o hasta que anuncie su retiro.
A continuación, presentamos un análisis de los factores que, según fuentes internas de la liga, James sopesará a la hora de tomar su decisión —así como de los equipos que podrían surgir como opciones este verano—; información recopilada a partir de conversaciones que ESPN ha mantenido en las últimas semanas con más de una docena de fuentes de toda la NBA.

A sus 41 años, James ya es el jugador de mayor edad de la liga; ha superado a Vince Carter en el récord de más temporadas disputadas, ha eclipsado a Robert Parish en el de más partidos jugados y, hace ya mucho tiempo, dejó atrás a Kareem Abdul-Jabbar en la lista de máximos anotadores en la historia de la NBA.
Desde la última temporada baja, James ha lidiado con la ciática, dolencia que perturbó y retrasó el inicio de su campaña 2025-26. Y tras todo el proceso de rehabilitación al que se sometió para poder regresar, sus días han estado repletos de la preparación, el mantenimiento y la recuperación necesarios para poder jugar noche tras noche.
Tras dar señales a principios de esta temporada de que esta podría ser su última vuelta —incluyendo menciones en Instagram a las ciudades que visitaba, después de jugar lo que podrían ser sus últimos partidos en ellas—, se distanció de los rumores sobre su retiro durante el Fin de Semana de las Estrellas (All-Star Weekend). De haber profundizado en el tema, el evento podría haber adquirido un tono diferente, centrado en homenajear a James. En cambio, fue simplemente un veterano más en el equipo “USA Stripes”, tratando de contener a los jóvenes aspirantes de los equipos “USA Stars” y “World”.
“Cuando yo lo sepa, ustedes también lo sabrán”, dijo James al ser consultado sobre sus planes. “No lo sé. No tengo ni idea. Solo quiero vivir; eso es todo”.
Desde entonces, la vida se ha vuelto más sencilla para James en los Lakers. Tras una mala racha posterior a las fiestas navideñas que los hizo caer al sexto puesto en la Conferencia Oeste, ahora se mantienen firmes en el tercer lugar, con menos de 10 partidos por disputar. La semana pasada, en Indiana, compartió la cancha con su hijo, Bronny, disputando minutos de gran significado, lo que sirvió para cerrar con broche de oro una gira de cinco victorias y una derrota. Y en lugar de lanzar indirectas sobre su retiro en las redes sociales, James ha estado inundando sus historias recientes de Instagram con publicaciones que presumen las hazañas de sus compañeros de equipo en los Lakers.
Considerando la excelente forma en que su cuerpo está respondiendo y su espíritu, innegablemente renovado durante esta racha positiva, resulta difícil imaginar que James piense que no podrá seguir jugando más allá de este verano. La pregunta es: dados los rigores que conlleva una temporada de la NBA, ¿querrá hacerlo a los 42 años?
Al conversar con diversas fuentes sobre los posibles movimientos de James, las conversaciones a menudo giraban en torno a la cantidad de dinero por la que estaría dispuesto a jugar, tras dos décadas percibiendo el salario máximo, o una cifra muy cercana.
“¿Jugará por la excepción de nivel medio? ¿Por el salario mínimo?”, preguntó un escucha. “Una gran parte de este asunto radica en saber qué estará dispuesto a hacer [en el plano financiero]”.
Esto no tiene en cuenta la posibilidad de que regrese a los Lakers, equipo que posee los derechos Bird de James y la capacidad de ofrecerle un contrato por el salario máximo para la próxima temporada. No obstante, el equipo aspira a reestructurar su plantilla en torno a Luka Doncic y debe considerar, además, la inminente agencia libre sin restricciones de Austin Reaves.
Si James opta por marcharse a otro destino, firmar por el salario mínimo lo convertirá en una opción viable para cualquier franquicia, sin obligar a realizar maniobras de plantilla complejas para encajar su contrato dentro del tope salarial. Por el contrario, firmar por el monto total de la excepción de nivel medio (aproximadamente 15 millones de dólares) o acordar un traspaso mediante firma (‘sign-and-trade’) podría obligar a los equipos a situarse por debajo del primer nivel del impuesto de lujo para poder incorporarlo a sus filas.
Otro factor a considerar es el tiempo. Independientemente de si James decide permanecer en los Lakers o jugar en otro equipo, un elemento clave es el momento en que tomará su decisión. ¿Lo hará tan pronto como finalice la temporada de los Lakers? ¿Antes de que se abra el mercado de agencia libre el 30 de junio? ¿En agosto, una vez que haya dado tiempo a su cuerpo para determinar si está en condiciones de afrontar otra temporada más? Cuanto más espere, menos opciones tendrá a su disposición, dado que los equipos irán completando sus plantillas a lo largo del verano.
Por supuesto, la incógnita del “cuándo” no resulta ni de lejos tan intrigante como la del “dónde”.

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Cuando James regresó a la alineación de los Lakers el 12 de marzo, en el partido contra los Chicago Bulls —tras haberse perdido los tres encuentros anteriores de L.A. debido a dolencias en el pie izquierdo, el codo izquierdo y la cadera derecha—, el equipo al que se reincorporaba había cambiado.
Los Lakers, que hasta entonces habían mostrado una gran irregularidad, habían encontrado su ritmo, logrando un balance de 3-0 ante los Indiana Pacers, los New York Knicks y los Minnesota Timberwolves; en esta racha, Doncic promedió 36.7 puntos por partido y Reaves, 25.
El desempeño de los Lakers contrastaba marcadamente con el de las semanas previas, cuando James sí había formado parte de la alineación. Sus promedios de 19.0 puntos (con un 51.8 % de acierto en tiros de campo), 6.8 asistencias y 4.9 rebotes durante un tramo de ocho partidos superaban con creces la producción de cualquier otro jugador en una etapa tan avanzada de su carrera; sin embargo, L.A. registró un balance de apenas 4-4 justo en el momento en que se suponía que debían dar el gran impulso clasificatorio tras el parón del All-Star.
El hecho de que su ausencia coincidiera con el repunte de los Lakers desató un debate a nivel nacional sobre el encaje de James en el equipo. Una emisora de radio deportiva de L.A. llegó incluso a emitir un segmento en el que se planteaba si James —máximo anotador histórico de la NBA y jugador All-Star en la presente temporada— debería pasar a salir desde el banquillo.
Por mucho que arreciaran los rumores y el ruido mediático externo, nada de ello logró perturbar la serenidad de James en el vestuario del Crypto.com Arena, justo antes del salto inicial contra Chicago. Con su camiseta dorada de los Lakers —el número 23— colgando a sus espaldas, James se puso a bailar frente a su taquilla y a cantar al compás de ‘Remember the Time’, de Michael Jackson, que sonaba a través de los altavoces del recinto.
“Esos dulces recuerdos… siempre serán muy preciados para mí…”
La selección musical de James —a cargo de su cable auxiliar— continuó con ‘Slow Jamz’, de Twista, Kanye West y Jamie Foxx, seguida de ‘Life Goes On’, de Tupac Shakur.
“Mentiría si dijera que nunca he pensado en la muerte… somos los últimos que quedamos, pero la vida sigue su curso…”.
Ya fuera una lista de reproducción intencionadamente nostálgica o no, la letra de las canciones sirvió como recordatorio de lo poco que podría quedarle ya a James de su carrera profesional. Y mientras James pasaba de bailar a rebuscar en una bolsa de lona —repleta de 15 combinaciones de colores de sus tenis exclusivos— para elegir qué par usaría esa noche, esa sencilla decisión sirvió como recordatorio de la trascendental elección que deberá tomar este verano.
Y, tal como informó ESPN el mes pasado, si James decide que Los Ángeles es el lugar donde desea disputar su 24ta. temporada en la NBA, los Lakers le recibirían con los brazos abiertos. La declaración realizada antes del inicio de la temporada por Rob Pelinka —presidente de operaciones de baloncesto y gerente general—, en la que expresaba que le encantaría que James se retirara vistiendo la camiseta de los Lakers, tenía la intención de proyectar un retiro hacia el año 2026 o 2027, según revelaron fuentes a ESPN.
Tras un comienzo de temporada irregular —marcado primero por la baja de James debido a problemas de espalda y, posteriormente, por las dificultades que él, Doncic y Reaves tuvieron para acoplarse en la cancha—, el equipo ha experimentado un despegue reciente, impulsado por la disposición de James a asumir un rol como la tercera opción anotadora del conjunto.
“Hay que reconocerles el mérito —tanto a ellos como a él—: [LeBron] está jugando de la manera correcta”, comentó un escuchade la Conferencia Oeste. “Es un genio del baloncesto; está sabiendo cómo cubrir las carencias del equipo y, en este momento, resultan imparables”.
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Por supuesto, el grado de interés de los Lakers en una reunión vendrá determinado por varios factores; el principal de ellos, el salario que James desee percibir.
L.A. dispondrá de cerca de 50 millones de dólares en espacio salarial proyectado para este verano, una vez que los salarios de James (52.6 millones de dólares) y de Rui Hachimura (18.3 millones de dólares) dejen de computar en las cuentas del equipo, suponiendo que tanto Deandre Ayton (8.1 millones de dólares) como Marcus Smart (5.4 millones de dólares) ejerzan sus opciones de jugador.
No se espera que los Lakers tomen esos 50 millones de dólares para ofrecérselos a otra estrella en lugar de a James. Según informaron fuentes del equipo a ESPN, tienen interés en renovar a Reaves, Jaxson Hayes y Luke Kennard —por no mencionar a Hachimura— siempre y cuando el precio sea el adecuado. Reaves rechazará su opción de jugador valorada en 14.9 millones de dólares y pasará a ser agente libre sin restricciones, según revelaron a ESPN fuentes familiarizadas con sus planes.
Según Bobby Marks, de ESPN, el jugador generará una retención salarial de agente libre de 20.9 millones de dólares; esto dejará a Los Ángeles con ese margen de 50 millones de dólares en el tope salarial, independientemente de cuán cerca se sitúe el nuevo contrato de Reaves del contrato máximo de cinco años y 241 millones de dólares que tiene derecho a firmar.
Tras haber percibido contratos máximos durante años, queda por ver qué magnitud de recorte salarial estaría dispuesto a aceptar James. En varias ocasiones a lo largo de esta temporada, James se ha quejado ante los periodistas de que ya no critica públicamente el arbitraje, pues no desea ser multado en una etapa en la que ya no le quedan muchos más cheques por cobrar en la NBA.
Más allá del dinero, las razones por las que James querría quedarse resultan evidentes.
Su esposa, Savannah, y su hija de 11 años, Zhuri, viven con él en su residencia de Brentwood, recientemente renovada. Bronny tiene un contrato parcialmente garantizado con los Lakers para la próxima temporada. Y su otro hijo, Bryce, juega al baloncesto en la Universidad de Arizona, a un corto vuelo de distancia. Las oficinas de Klutch Sports y Uninterrupted —dirigidas por sus amigos cercanos y socios comerciales, Paul y Maverick Carter— se encuentran en Los Ángeles.
Otro factor motivador —mencionado a ESPN por varias fuentes de la liga al ser consultadas sobre la situación de James— no puede pasarse por alto: resulta difícil superar el clima de la región del sur de California, agradable durante todo el año, así como sus campos de golf, a la hora de alimentar su creciente obsesión.
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James tiene un historial con los dos líderes de los Golden State Warriors: el escolta Stephen Curry y el entrenador Steve Kerr, a quienes James enfrentó en cuatro Finales de la NBA consecutivas, entre 2015 y 2018. Los tres ganaron juntos una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 2024, donde Kerr comentó que James y Curry desarrollaron una “bromance”.
Antes de que los Lakers se enfrentaran a los Warriors a principios de esta temporada, se le preguntó a Kerr cuánto interés personal tenía en determinar si la temporada 2025-26 sería la última de James.
“No tengo ningún interés particular en ello, más allá de saber lo beneficioso que es él para la NBA”, dijo Kerr. “Y, por lo tanto, lo que es bueno para la NBA es bueno para todos los equipos… Así que, sea cuando sea que se retire, lo vamos a extrañar. Aparte de eso, no tengo ningún interés personal involucrado; sin embargo, la relación que forjamos durante los Juegos Olímpicos significa que siempre compartiremos ese vínculo”.
Los Warriors también cuentan en sus filas con uno de los mejores amigos de James en la liga, Draymond Green, así como con otro antiguo rival de las Finales, Jimmy Butler III, quien podría perderse el inicio de la próxima temporada mientras se recupera de una rotura del ligamento cruzado anterior en su rodilla derecha.
Hacer equipo con Curry —el gran antagonista de la segunda mitad de la carrera de James— generaría un gran espectáculo y aportaría aún más expectación a la etapa final de la trayectoria de James.
“No sé qué tan buenos serían como equipo”, comentó un observador de la Conferencia Este, “pero sería una forma divertida de transitar su último año”.
James seguiría estando a un vuelo corto de distancia de Los Ángeles, y la ciudad no resultaría totalmente desconocida para Zhuri. Ella visitó San Francisco el pasado 28 de febrero, con motivo del primer viaje de la carrera de James realizado en compañía exclusiva de su hija.
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James es el único jugador en la historia de la NBA en ser nombrado MVP de las Finales mientras ganaba un campeonato con tres franquicias diferentes. A pesar de sus logros en Los Ángeles y Miami, para James realmente no hay lugar como el noreste de Ohio.
Creció en Akron, a 45 minutos de Cleveland, y pasó allí los primeros siete años de su carrera tras ser seleccionado como número 1 por los Cavs directamente desde la escuela secundaria en 2003; además, ya regresó una vez en 2014. Su segunda etapa con los Cavaliers resultó en cuatro apariciones consecutivas en las Finales y el aclamado título de 2016, que puso fin a una sequía de campeonatos de 52 años para los equipos deportivos profesionales de Cleveland.
ESPN informó en enero que múltiples fuentes de la liga y del equipo de los Cavs creían que, si James desea una tercera etapa, Cleveland hará que suceda.
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Incluso existiría una forma para que James obtenga una suma considerable de dinero si los Lakers y los Cavaliers lograran acordar un traspaso mediante firma (sign-and-trade), lo cual podría traer a Los Ángeles, a cambio, a un jugador como el pívot Jarrett Allen. Allen, quien fue All-Star en 2022, todavía tiene tres años y 90.7 millones de dólares restantes en su contrato.
“Es la opción que encaja de manera más limpia”, comentó un ejecutivo de la Conferencia Este.
“Siempre pensé que lo más sensato para él sería volver a casa”, dijo un escucha de la Conferencia Oeste.
Aunque James se ha convertido en una figura que genera opiniones divididas a medida que ha avanzado su carrera, sigue siendo un hijo pródigo muy querido en Cleveland, donde los aficionados de los Cavs lo colman de afecto cada vez que los visita con los Lakers.
Jugar en el Este podría ofrecer un camino más sencillo de regreso a las Finales, en comparación con el arduo desafío que supone el Oeste, donde reside el Oklahoma City Thunder de Shai Gilgeous-Alexander y los San Antonio Spurs de Victor Wembanyama. Y si James opta por una gira de despedida, ninguna otra franquicia podría ofrecer esa sensación de cierre de ciclo y nostalgia de la misma manera que lo haría Cleveland.
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James ha elogiado reiteradamente al Madison Square Garden como su pabellón favorito para jugar, y la Gran Manzana ciertamente sabe cómo mostrar su aprecio a los artistas durante la ovación final. Jugar para Nueva York aportaría la efervescencia de Golden State y el camino más asequible de la Conferencia Este, similar al de Cleveland, junto con la posibilidad de reforzar la candidatura de James como el mejor jugador de todos los tiempos al ayudar a los Knicks a conseguir su primer campeonato desde 1973.
Una fuente del equipo de los Knicks declaró a ESPN que la franquicia tendría que decidir si valdría la pena alterar drásticamente la fisonomía del equipo por tan solo una temporada de James —probablemente ni siquiera los 82 partidos completos, si se tienen en cuenta las lesiones y los descansos—, dado que el núcleo actual de Nueva York ha gozado de un éxito constante.
James mantiene relaciones con varias figuras dentro de los Knicks. Mike Brown lo dirigió en su primera aparición en las Finales en 2007 y en dos de sus cuatro temporadas como MVP. El presidente de los Knicks, Leon Rose, fue el agente de James. Y William Wesley —conocido como “World Wide Wes”—, quien ejerce como vicepresidente ejecutivo y asesor principal de baloncesto en Nueva York, mantiene un vínculo con James desde su adolescencia.
Aunque el núcleo actual de los Knicks —compuesto por Jalen Brunson, Karl-Anthony Towns, OG Anunoby y Mikal Bridges— se sitúa en un rango de edad de entre 28 y 30 años y se encuentra en una fase de “construcción conjunta” —tal como indicó la fuente del equipo a ESPN—, la incorporación de James situaría a Nueva York de lleno en un modo de “ganar de inmediato”.
Esto generaría una emoción inigualable si James y Nueva York lograran efectivamente alzarse con el título. No obstante, podría dañar irremediablemente su reputación ante los aficionados de los Knicks si el equipo fracasara y él terminara siendo señalado como el responsable de que la franquicia desmantelara la que había sido su plantilla más prometedora en décadas.
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Una opción intrigante, planteada a ESPN por múltiples fuentes, fue Denver; allí, unirse al tres veces MVP Nikola Jokic daría lugar a un baloncesto sumamente espectacular.
“¿Quién es el único jugador en la liga que está al nivel de [James] en términos de inteligencia baloncestística?”, preguntó un ejecutivo de la Conferencia Oeste. “Ve allí y únete a ese tipo”.
Unirse a los Nuggets también podría generar una oportunidad de «sign-and-trade» (firma y traspaso) para los Lakers, ya sea por el alero agente libre restringido y también cliente de Klutch, Peyton Watson, o por el alero veterano Cameron Johnson, quien percibirá 23 millones de dólares la próxima temporada en el último año de su contrato. Johnson está lanzando con un 42.8% de acierto desde la línea de tres puntos esta temporada y proporcionaría a los Lakers otro tirador de élite para situar alrededor de Doncic y Reaves.
Denver intentó fichar a James en 2018, cuando este dejó Cleveland como agente libre; la iniciativa fue liderada por el presidente de los Nuggets, Josh Kroenke, quien es amigo suyo. Desde entonces, los Nuggets han incorporado a su cuerpo técnico a Jared Dudley, otro de los amigos de James. Tras haber coincidido en los Lakers entre 2019 y 2021, su relación sigue siendo tan estrecha que Dudley acudió al vestuario visitante del Ball Arena para ver a James después de que L.A. venciera a Denver el pasado 20 de enero.
Con James integrado al equipo junto a Jokic, Jamal Murray y Aaron Gordon, los Nuggets seguirían siendo uno de los favoritos tanto para imponerse en el Oeste como para ganar el título. Podría decirse que es la mejor opción baloncestística disponible —incluso mejor que Cleveland y Nueva York— y, muy probablemente, le ofrecería a James la oportunidad más sólida de cerrar su carrera con un quinto campeonato.
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La idea de ver a LeBron con el uniforme de los LA Clippers resulta difícil de concebir, incluso para el propio James. Cuando el mes pasado se le preguntó qué significaba disputar el Partido de las Estrellas en Los Ángeles —evento organizado por los Clippers en el Intuit Dome y no por los Lakers en el Crypto.com Arena—, dejó su postura muy clara.
“Nada, porque este no es nuestra arena”, afirmó James. “Absolutamente nada. Es un partido fuera de casa”.
Sin embargo, si James jugara para los Clippers, podría disfrutar de los mismos beneficios extradeportivos que obtendría al permanecer con los Lakers. Además, en teoría, podría ganar más dinero.
Varios miembros del personal de distintos equipos de la liga especularon que, si la investigación de la NBA sobre el acuerdo de patrocinio de Kawhi Leonard con Aspiration concluyera con la anulación del contrato de Leonard como medida disciplinaria, James podría fichar por los Clippers por una suma superior a la que le ofrecerían los Lakers.
Los Clippers están dirigidos por Tyronn Lue, entrenador con quien James conquistó un campeonato en 2016 jugando para los Cavaliers. James abogó ante los Lakers para que contrataran a Lue en 2019, y ambos mantienen una excelente relación.
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