Durante Príncipe heredero Haakon de NoruegaTras su aparición en los ejercicios de la OTAN en el norte de Noruega el martes pasado, quedó claro que la conexión entre Princesa heredera Mette-Marit de Noruega y Jeffrey Epstein continúa eclipsando los deberes oficiales.
La estrategia del silencio prolongado no ha funcionado hasta el momento, al heredero se le pidieron explicaciones que aún están por llegar, mientras el enfoque militar del acontecimiento pasaba a un segundo plano.
Horas más tarde, la programación oficial confirmó que Mette-Marit no participará en la próxima Visita de Estado por motivos de salud. La princesa se está volviendo cada vez más retraída y ésta puede ser su salida.
Del 24 al 26 de marzo, Noruega acogerá la Visita de Estado de los monarcas belgas Felipe de Bélgica y Matilde de Bélgica, quienes serán recibidos por el Rey Harald V de Noruega y la Reina Sonia de Noruega siguiendo el habitual programa ceremonial.
Esto incluye una ceremonia oficial de bienvenida en la Plaza del Palacio, un homenaje floral en el monumento nacional de la Fortaleza de Akershus y una reunión con el presidente del Storting, el parlamento de Noruega.
El primer día concluirá con la tradicional cena de gala en el Palacio Real, acto en el que ya se ha confirmado la ausencia de la princesa heredera Mette-Marit, futura reina del país.
El jefe de comunicaciones del palacio, Guri Varpe, dijo a NRK que la salud de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega se ha deteriorado y que, por lo tanto, actualmente no está incluida en el programa de visitas de estado, lo que confirma su ausencia de un evento institucional clave.
Asimismo, el jueves 26 de marzo, el príncipe heredero Haakon asistirá solo a los compromisos y acompañará a la realeza belga a un evento empresarial sobre seguridad energética en el Museo Noruego del Petróleo, seguido de un almuerzo ofrecido por el alcalde de Stavanger.
Esta ausencia es particularmente notable. En los 25 años transcurridos desde que Mette-Marit se unió a la Familia Real Noruega, después de casarse con el heredero en agosto de 2001, sólo ha faltado a tres visitas de Estado. La más reciente fue en junio del año pasado, durante la visita de Emmanuel Macron.
También vale la pena señalar que la Princesa Heredera no ha llevado a cabo ningún compromiso oficial desde su visita a Fredrikstad el 28 de enero, y no figura en ninguna lista para próximos deberes reales.
Esta medida, tras una estrategia de silencio, puede representar el siguiente paso en la gestión de la crisis que afecta a la monarquía noruega, ya que documentos del Departamento de Justicia estadounidense sugerían que la relación de la princesa con Jeffrey Epstein era de naturaleza y duración diferente a la que ella había afirmado anteriormente.
Si bien nadie cuestiona su frágil salud, los medios noruegos han señalado el momento entre la conferencia de prensa médica en la que se anunció su empeoramiento y la fecha límite fijada por el Congreso de Estados Unidos para la publicación de los archivos relacionados con Epstein.
Según se informa, estos documentos incluían fotografías, mensajes y planes que involucraban a Epstein y Mette-Marit. La publicación tuvo lugar el 19 de diciembre, aunque el gran volumen, más de tres millones de archivos, significó que los medios noruegos necesitaron semanas para filtrar y analizar el material.
En las últimas semanas, en medio de un completo silencio por parte de la Casa Real sobre un escándalo sin precedentes en una monarquía que se ha enorgullecido de su estabilidad y amplio apoyo público desde 1905, los expertos en gestión de crisis han evaluado las posibilidades de la Princesa Heredera de reconstruir su imagen pública antes de un futuro reinado.
El consenso es claro: la opción de que Mette-Marit ofrezca una explicación pública, algo relativamente común en la monarquía noruega, que tradicionalmente concede una extensa entrevista televisiva anual, está prácticamente descartada.
El precedente del príncipe Andrés y su entrevista de la BBC de 2019 ha demostrado que una comparecencia mal manejada sobre el caso Epstein puede marcar un punto de no retorno en una crisis de reputación.
En este contexto, los analistas han explorado varios escenarios, pero coinciden en un punto clave: el Palacio Real de Oslo debe aclarar el papel futuro de Mette-Marit dentro de la institución, especialmente ahora que su credibilidad pública está en su punto más frágil.
Al mismo tiempo, una retirada gradual por razones médicas parece ofrecer un camino mucho más manejable y menos dañino para la monarquía que una separación explícita vinculada a su asociación con Epstein.
También entran en juego consideraciones legales y de protocolo, incluido su derecho a convertirse en reina consorte cuando el príncipe heredero Haakon ascienda al trono.
En este sentido, su ausencia de la Visita de Estado puede no ser un incidente aislado, sino más bien la primera fase de una estrategia a largo plazo para reposicionar su papel sin necesidad de explicaciones públicas.
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