Hace tan solo unos días, el 29 de septiembre de 2026, se publicaba en Estados Unidos el libro de memorias de Sylvester Stallone, titulado ‘The Steps‘ y publicado en español como ‘Los escalones’. La edición traducida al español llegará a las librerías españolas el próximo jueves 8 de octubre de 2026. En estas memorias, el actor se ha abierto plenamente al contar una serie de episodios de su vida, algunos oscuros e impactantes, que van mucho más allá de los focos y de la acción y que habían permanecido desconocidos hasta el momento.
El hombre que interpretó al icónico boxeador Rocky Balboa en una película que él mismo escribió y que ganó el Óscar a la mejor película ha concedido, a sus 80 años y con motivo de la publicación de sus memorias, una entrevista a The New York Times. Una conversación en la que se ha sincerado acerca de multitud de aspectos y personas que han tenido una importancia fundamental en su vida. Habla de Jennifer Flavin, de sus hijos, de sus errores como padre, del amor, de la muerte de su hijo Sage y de sus arrepentimientos.
Uno de los momentos de su adolescencia que mejor recuerda fue su paso por el colegio de educación secundaria Devereux Manor, en Pensilvania. Se trata de un colegio y centro residencial en el que estuvo internado después de haber sido expulsado de numerosos centros educativos.
Stallone describe aquella etapa como una experiencia extremadamente dura y relata numerosos episodios violentos y situaciones que, según el testimonio del actor, le resultaron traumáticas. Una de ellas fue la que vivió con el hijo del actor Lloyd Nolan. Sylvester Stallone entró en el baño de camino al comedor cuando Jay Benedict Nolan “entró, se me acercó y empezó a desgarrarme la garganta, a meterme los pantalones y a agarrarme la ingle. Entonces entraron los dos guardias y le dieron una paliza con correas de afeitar”, recordaba el actor.
Una de las confesiones más llamativas que el actor hace en esta entrevista es que asegura que no comprendió realmente lo que era el amor hasta que alcanzó una edad avanzada: “No descubrí el amor verdadero hasta los 70 años”, confesaba. Añadía que esto era, en realidad, “una gran lástima” y vinculaba esa gran dificultad que tuvo para entender lo que realmente era el amor con su infancia y con la falta de afecto que experimentó.
El divorcio de sus padres fue un hecho “traumático” que ha querido recordar en sus memorias, ya que considera que fue, en gran parte, el motivo por el cual le costó tanto entender lo que significaba verdaderamente el amor. “Cuando mi madre dijo: ‘Me voy, ya no viviré aquí’, recuerdo que me aferraba a su pierna, como si me arrastrara. Y ella soltó mi pierna, salió por la puerta y ahí terminó todo“. Este suceso es algo que ni él ni su hermano han llegado a superar jamás.
Es Jennifer quien aparece en su relato como la persona que le ayudó a descubrir una forma diferente de relacionarse, una forma de amor más profunda y desinteresada.
Uno de los momentos de mayor autocrítica del actor llega cuando habla de sus hijos. Stallone reconoce que su excesiva dedicación a Hollywood trajo consigo serias consecuencias en su vida familiar: “La verdad es que no fui un buen padre”, admitía. En este sentido, Jennifer tuvo un papel fundamental en la educación de sus hijas, ya que él se encontraba muy ocupado y concentrado en su carrera y en su necesidad de triunfar.
Al recordar a su hijo Sage, fallecido en 2012 a los 36 años, Stallone habla del inevitable sentimiento de culpa que acompaña a la pérdida de un hijo y se pregunta qué podría haber hecho de otra manera y si podría haber evitado aquella terrible tragedia.
Con estas memorias, Sylvester Stallone muestra una faceta más cercana y revela cómo algunas de las experiencias que le han acompañado a lo largo de su vida pueden dejar una huella que permanece para siempre y cómo, incluso después de alcanzar el éxito, existen aspectos personales que no pueden resolverse con fama ni reconocimiento.
| Play | Cover | Release Label |
Track Title Track Authors |
|---|