Llevamos tiempo ya hablando del well-aging, y la longevidad copa titulares a nivel internacional en todo lo relacionado con la belleza y el bienestar. Hemos comprendido que envejecer es inexorable, pero que podemos hacerlo de mejor forma. Abrazando conceptos como el healthspan, que hace referencia a aquellos hábitos que no solo consiguen que vivamos más sino que lo hagamos en mejor forma y con mayor vitalidad, toda la industria se ha volcado en potenciar la recuperación celular a todos los niveles y en diseñar mecanismos que ayuden al organismo a regenerarse.
La piel no busca envejecer menos sino hacerlo mejor y esto también implica al pelo. Cuando prestamos atención a la piel del cuero cabelludo es más fácil lucir, a pesar de los estragos del tiempo, una melena envidiable. Porque sí, al igual que sucede con el rostro o el cuerpo, el pelo también envejece.
Según Wilma Sortino, experta en salud capilar de Llongueras, “cuando hablamos de longevidad capilar, el enfoque busca que el cuero cabelludo mantenga su estructura y funciones durante más tiempo”, explica. Aunque la teoría parece clara, lo cierto es que la práctica requiere tener varios aspectos en cuenta.
Como señala la experta, “debemos mantener la densidad, el grosor, el brillo, y sobre todo un ciclo de crecimiento estable“. Así, el concepto de longevidad capilar conecta con el de slowaging.
Este cambio de paradigma no es casualidad; responde a una corriente, la skinfication, que traslada los mejores hábitos del cuidado facial a nuestra melena. En este sentido, cuidar la longevidad capilar “consiste en llevar a cabo cuidados preventivos con unas bases de cuidado científico que se centra realmente en la calidad y el well-aging del cuero cabelludo. Hablamos de envejecimiento positivo y de una prevención“, señala Wilma.
Según Wilma, hay dos tipos de factores que afectan al envejecimiento del cabello:
Estos factores, según la experta, disminuyen nuestros niveles de colágeno y elastina. Además, afectan también a los procesos de renovación celular. ¿Y qué ocurre en consecuencia? Que el folículo pierde nutrientes y oxígeno. ¿Y qué nos indica esto? Que para favorecer la longevidad del cabello es imprescindible actuar desde la raíz.
“Aunque el envejecimiento del cabello empieza a ser visible en torno a los 30 años, el proceso biológico de deterioro comienza mucho antes, con reducción en el número de células madre, cambios en la textura, menor cantidad de colágeno, elastina, queratina, micronutrientes, reducción en su vascularización y un acortamiento del ciclo de crecimiento”, nos cuenta el doctor Campillo. Pero tranquila, no todo está perdido.
Wilma recomienda hacerse antes de nada una analítica de cuero cabelludo en salón. Como indica el doctor Álvaro Campillo Soto, experto en longevidad de The Beauty Concept, “el cabello, como sistema anexo a la piel no sólo es un órgano que también envejece, con mayor o menor velocidad y salud, sino que es testigo de cómo gestionamos nuestra salud y estilo de vida, al acumular gran cantidad de sustancias en sus folículos. Para el doctor, el análisis del cabello, tanto macroscópicamente, como analíticamente, nos aporta gran cantidad de información (déficit de vitaminas y minerales, drogas de abuso, disbiosis, daños por radiaciones, tabaco, alcohol, glicación, etc.).
Wilma señala que también es fundamental tratar la inflamación subclínica, es decir, la barrera hidrolipídica, la microbiota y la fibra. En cuanto a los ingredientes estrella para esta misión, la cosmetología avanzada es la mejor aliada. “Para esto vamos a recurrir a activos de grado skincare, como antioxidantes, péptidos, niacinamida, factores de crecimiento y probióticos”, señala Wilma. También recomienda recurrir a tratamientos como el plasma capilar. Cuenta que es un ritual en dos tiempos: el primer paso repara la fibra con antioxidantes, vitaminas, minerales, polvo de diamante y nácar de perla; el segundo hidrata en profundidad con colágeno y aceite de caviar. “Aporta elasticidad, brillo, volumen natural y deja una sensación equivalente a la de unas puntas recién cortadas”, detalla la especialista.
El doctor Campillo lo tiene claro: “Sí, una alimentación rica en antioxidantes, fitoquímicos y polifenoles (especias, setas, verduras variadas, frutas de temporada, semillas, legumbres, té verde, café verde, cacao, frutos secos y tubérculos), alimentos fermentados (kéfir, tempeh, miso, yogur, etc.), alimentos ricos en colágeno (caldo de huesos, gelatinas, huevos, salmón, espirulina, caldos de pescado) son la base fundamental para nutrir, proteger y regenerar el cabello desde dentro”.
En definitiva, la longevidad capilar no busca detener el paso del tiempo, sino conseguir que el cabello llegue a cada etapa en las mejores condiciones posibles. Cuidar el cuero cabelludo, proteger la fibra frente a las agresiones externas, prestar atención a la alimentación y detectar a tiempo posibles carencias son estrategias que pueden marcar la diferencia. Porque, igual que ocurre con la piel, la prevención parece ser la mejor aliada para mantener durante más tiempo un cabello fuerte, denso, brillante y saludable.
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