Aplicar el producto en sentido contrario al crecimiento del pelo, levantar la ceja y después colocar cada cabello en su sitio. El gesto parece demasiado sencillo para tener nombre propio, pero las redes han vuelto a ponerlo bajo el foco como una forma de conseguir unas cejas visualmente más densas sin recurrir necesariamente a un laminado profesional. El truco tiene lógica: al trabajar el gel desde la raíz y no únicamente sobre la superficie, cada pelo queda más impregnado, separado y elevado, lo que aumenta ópticamente el volumen.
Conviene, sin embargo, poner orden entre tanto bautismo beauty. Valentina Troni, de Tebori Brows lo resume con claridad: “Realmente el cardado de cejas es peinarlas hacia arriba para que parezcan más gruesas, más abanico“. Para la experta, estamos más ante una evolución del styling de cejas que ante el nacimiento de una técnica revolucionaria.
El concepto lleva años formando parte del maquillaje profesional. Lo que ha cambiado es su exposición. Las cejas fluffy, peinadas hacia arriba y con una textura deliberadamente visible continúan teniendo presencia en 2026, aunque ahora conviven con formas mucho más naturales, finas o suavemente definidas. La gran tendencia ya no consiste en imponer una única ceja a todo el mundo, sino en trabajar con la forma y densidad que existen de partida. “Simplemente ha adquirido popularidad con la exposición de famosas”, explica Valentina.
La diferencia más interesante está en cómo se utiliza el producto. En lugar de pasar directamente el cepillo desde el nacimiento de la ceja hacia fuera, se trabaja primero en dirección contraria al crecimiento. Así, el gel alcanza mejor la raíz y rodea el pelo antes de volver a peinarlo hacia arriba y hacia el exterior.
Varios maquilladores profesionales han desvelado que son fans de este gesto tan útil. La maquilladora Lauren D’Amelio Ventre explicó a Parade que trabajar primero a contrapelo le permite cubrir cada cabello desde la base y después levantarlo y colocarlo. Y la maquilladora Nydia Figueroa describió al mismo medio una fórmula parecida para mejorar la fijación incluso en cejas rebeldes y distribuir mejor el producto.
Valentina Troni lo lleva a un terreno mucho más práctico: “Se trata de poner grandes cantidades de gel de cejas. Un gel muy fuerte que pueda fijar bien las cejas. Peinarlas para conseguir el efecto deseado“. Pero más cantidad no significa necesariamente mejor resultado. Una fórmula demasiado visible, acumulada o rígida puede dejar residuos y convertir el acabado limpio que se busca en una ceja excesivamente construida. La tendencia actual se dirige, de hecho, hacia productos capaces de aportar cuerpo y fijación conservando cierta naturalidad.
Anastasia Soare, fundadora de Anastasia Beverly Hills y una de las grandes especialistas internacionales en cejas, explicaba en una entrevista en Beauty/crew que los geles con color y efecto volumen permiten aportar sensación de densidad manteniendo un resultado natural y llevable.
Pero ojo, “tienes que contar con la base”, insiste Valentina Troni. Una persona con mucho pelo puede levantarlo, separarlo y redistribuirlo; quien tenga una ceja muy poco poblada no podrá crear mediante fijación un volumen que físicamente no existe. “Imagínate una persona que tiene un hilo de ceja, esto no se lo puede hacer”, explica.
También influye el grosor. Un pelo fino puede resultar más fácil de orientar y fijar con gel, mientras que una ceja gruesa, dura o con una dirección de crecimiento muy marcada puede necesitar un trabajo considerablemente mayor. En determinados casos, Troni considera que un laminado puede ser más eficaz para modificar temporalmente la dirección del cabello. Y ni siquiera el laminado convierte esa nueva dirección en permanente. “El pelo va creciendo y va recuperando su volumen natural y su dirección de crecimiento natural”, recuerda la maquilladora. Por eso el efecto que vemos en una fotografía no siempre tiene traducción exacta frente al espejo. “No todo lo que ves en Instagram o en TikTok o donde sea es aplicable a cada persona”, insiste.
“Nadie tiene las cejas simétricas”, señala Valentina. Para construir un resultado fotográfico se puede complementar el peinado con maquillaje en puntos estratégicos, especialmente allí donde existen pequeños huecos. Un rotulador o lápiz ultrafino permite dibujar trazos que imitan cabellos individuales y equilibrar visualmente ambas cejas. Eso sí, levantar primero el pelo ayuda a identificar las zonas menos pobladas y añadir después trazos ligeros solo donde hacen falta.
Una ceja muy levantada puede quedar impecable en una fotografía, un editorial o un maquillaje de evento y, sin embargo, parecer excesiva cuando compite con una piel muy cubierta, labios intensos, ojos muy maquillados y un peinado igualmente protagonista. Valentina nos lo explica, “un styling de cejas que debe tener coherencia con el look completo”.
Su escenario ideal sería un maquillaje de apariencia casi desnuda, piel luminosa y pocos elementos compitiendo entre sí, de forma que la ceja se convierta realmente en el foco. “Si no respetas cierto equilibrio tanto en el styling como en el resto del maquillaje, pelo y estilismo, pasa de ser algo estiloso a algo cargado y hortera”, sentencia la experta. “Y no es sostenible para el día a día”.
No existe un movimiento de cepillo capaz de sustituir la densidad natural ni una ceja viral que favorezca universalmente a todos los rostros. Antes de copiarla, merece la pena recordar la explicación de Valentina. Las tendencias digitales pueden convertir cualquier gesto en una supuesta regla universal, pero no debemos perder el norte.
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