
Para aquellos que gozan de los rituales relacionados con la renovación, los anhelos y los nuevos comienzos, la noche de San Juan es uno de los días más singulares del calendario. Una de las sugerencias más populares es la que ofrece Esperanza Gracia, un simple rito que se puede llevar a cabo en casa o al lado de una hoguera, siempre tomando precauciones para prevenir cualquier peligro de incendio.
La idea central es muy clara: despedirnos de lo que queremos dejar atrás y, a la vez, enfocarnos en los anhelos que deseamos ver realizados en el futuro.
El ritual empieza con dos papeles. En la primera, tenemos que anotar todas las condiciones o situaciones que queremos evitar en nuestra vida. Los bloqueos, las dolencias y los problemas económicos son ejemplos que menciona Esperanza Gracia.
Sin embargo, repite un consejo importante: no anotar nombres de personas. El propósito es enfocarse en situaciones, dificultades o elementos que deseamos sobrepasar.
Ese papel será el que se queme cuando la lista esté terminada. Es posible realizarlo en una hoguera de San Juan o, si no fuera factible, en el hogar; siempre debe ser en un sitio seguro y que no represente peligro de incendio. El fuego representa el anhelo de apartar de nuestra vida lo que ya no deseamos que esté presente.
La segunda hoja tiene un propósito totalmente diferente. En esta se registran los anhelos que deseamos atraer.
Esperanza Gracia explica que es relevante que sean deseos específicos. No se trata de redactar objetivos muy generales, sino solicitudes concretas. Por ejemplo, conseguir un empleo o lograr un objetivo específico.
Este papel no se incendia. Por el contrario, se mantiene como emblema de esos anhelos que deseamos ver realizados.
Después de haber redactado los deseos, es el momento de protegerlos. Para esto, Esperanza Gracia aconseja cubrir el papel con hojas de laurel. También pueden utilizarse otras plantas aromáticas si no se dispone de laurel.
La astróloga indica que el ritual puede seguir sin importar si no se tiene ninguna planta aromática, manteniendo el papel guardado durante la noche y revisando los deseos al día siguiente.
Las hojas aromáticas funcionan como un símbolo que acompaña y protege esas solicitudes por escrito.
El paso que sigue es colocar el papel de los deseos en una caja pequeña. No es imprescindible que sea especial: cualquier cajita que tengamos en el hogar puede ser utilizada.
Si se ha utilizado una hoja de laurel, también debe guardarse con el papel. Luego, la caja se cierra y se guarda hasta que las aspiraciones se realicen.
¿Y qué pasa si alguno de ellos se vuelve realidad? Esperanza Gracia dice que el papel puede incinerarse entonces. Si la próxima noche de San Juan llegan sin cumplirse deseos, se pueden quemar para abrir un nuevo ciclo.
Esperanza Gracia también recuerda que, además del ritual de los deseos, la noche de San Juan es una buena oportunidad para energizar amuletos, piedras y cuarzos.
Si las piedras no están engarzadas, aconseja sumergirlas en un recipiente con agua y sal durante la noche entera. Al día siguiente, se limpian y quedan preparadas para su próximo uso.
Si hablamos de piezas engarzadas, amuletos o joyas, recomienda evitar que entren en contacto con el agua porque podrían deteriorarse. La propuesta en tales circunstancias es simplemente ponerlas sobre sal o dentro de un recipiente que las contenga.
Siguiendo estos simples pasos, la noche de San Juan se transforma en un momento para meditar sobre lo que deseamos dejar atrás, imaginar nuestras metas y empezar un nuevo ciclo lleno de simbolismo e intención.
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