El domingo 5 de julio, el mundo fue testigo de más de un partido de fútbol que definió la historia de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Esa tarde, con un campo que poco a poco se iba vaciando, Guillermo Ochoa, el legendario portero de la Selección Mexicana, Avanzó con firmeza hacia el centro, sin poder contener las lágrimas y con una cara que lo decía todo: era su despedida del fútbol profesional. Lleno de emociones y agradecido por todos los momentos que vivió con su equipo y los directores técnicos con los que trabajó, ‘Memo’ ha sabido poner en palabras todas esas sensaciones para compartir un emotivo vídeo en el que confirma que entrega los guantes con su adiós definitivo.
“Lo di todo, lo dejé todo. En mis equipos y en mi selección”, afirma el deportista de 41 años. “El fútbol me eligió para defender una portería, un escudo y la esperanza de toda una nación. Pero antes de eso, mi familia me cuidó. Fueron mi primer equipo”, añade. Y lleno de nostalgia, continúa: “Ser portero es saber que puedes estar 90 minutos esperando, porque quizás solo habrá un momento en el que todo depende de ti, y cuando llegue ese momento, no puedes dudar. Mis guantes nunca fueron sólo guantes, fueron la promesa de responder cuando más me necesitaran, en cada penalti, en cada nano-distancia, en el último minuto y cuando millones de aficionados contuvieran la respiración”.
Entre imágenes que resumen en segundos una carrera que se construyó en décadas, Memo agrega: “Detrás del arco nunca hubo solo una red, detrás de mí siempre estuvo mi familia, mis compañeros, un aficionado, una ciudad y un país entero, cuando un equipo me dio su escudo, también me dio su historia, pero había una que pesaba diferente, una que representaba a toda una nación. Cada vez que me ponía la camiseta de México, tenía en mis manos el sueño de millones de mexicanos, el de alguien que no pudre la “Pero lo vivió pegado al televisor abrazando a su familia, el que perdió la voz cantando ‘El cielito linda’ y el que rezó en silencio antes de un penal”.
Para él, celebrar el Mundial 2026 en la Ciudad de México fue un detalle muy especial que puso el broche a una carrera que queda en la historia del fútbol mexicano: “No entiendo mi carrera sin la selección, porque allí entendí el verdadero tamaño de esta responsabilidad, y quizás por eso el destino quiso que todo se cerrara donde empezó, en el Estadio Azteca. Ese mismo lugar que me abrió la puerta, ahora me ayuda a cerrarla con gratitud”. Y con gratitud confirma: “Ha llegado el momento de quitarse estos guantes, por primera vez, dejarlos en otra mano”.
Dentro de cuatro años, el Mundial 2030 promete llenar de emoción a los aficionados, tal y como ocurrió en esta edición. Tiempo en el que Rafa Márquez, el nuevo director técnico del Tri, hará lo imposible por colocar al plantel no sólo entre los equipos participantes, sino entre los mejores del mundo; una esperanza que crece en el corazón de los fanáticos mexicanos, y que Memo Ochoa está seguro se puede lograr, siempre y cuando las cosas se hagan con determinación, disciplina y mucha dedicación.
Por ello, en su mensaje añadió unas líneas para su sucesor, nombre que espera que también quede escrito con letras de oro por el éxito que marca con su defensa ante la red. “A quien venga después solo quiero decirle una cosa, confíen, el arco no pide perfección, pide orgullo”. Y concluyó: “Y a ustedes, los fanáticos, gracias por caminar conmigo durante todos estos años, gracias a quienes me enseñaron, me exigieron y acompañaron en cada etapa del camino. A mi familia, que fue mi mayor pilar, a mis compañeros que hoy puedo llamar hermanos, a cada cuerpo técnico y a todos los que de una u otra manera me ayudaron a crecer como portero y como persona, porque esta historia nunca fue solo mía”.
Aunque la Selección Mexicana fue descalificada en octavos de final, Memo Ochoa logró tener una despedida llena de honor en uno de los partidos del Mundial 2026. Fue el 24 de junio, durante el partido de México contra República Checa, que Javier Aguirre decidió hacer el cambio de portero al minuto 78, ingresando Ochoa al partido. Con ello disputó su histórico sexto Mundial, mientras su equipo y la afición celebraban la victoria por 3-0.
Ese día, la familia de Memo ingresó a la cancha al finalizar el partido, para posar frente a la cámara con fotografías llenas de orgullo y sonrisas que pasaron a la historia no solo de sus hijos; sino de un aficionado que se despidió con honores de uno de los porteros icónicos de la Selección.
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