Lamina Yamal Tiene 18 años, pero se ha convertido en uno de los nombres más admirados del mundo del fútbol. El jugador del FC Barcelona y de la selección española está viviendo una realidad que pocos adolescentes podrían imaginar: batir récords, firmar contratos multimillonarios, protagonizar campañas publicitarias y adquirir un nivel de fama que traspasa fronteras. Pero detrás de la estrella hay una familia que trabaja duro para asegurarse de que el éxito no lo desvíe del rumbo. En esa misión, su madre, Sheila Ebanajuega un papel clave.
Mientras el mundo entero observa cada uno de sus movimientos, Ebana se aferra a un consejo simple pero poderoso: que su hijo debe “ser siempre él mismo, mantenerse firme y nunca dejar que se le suba a la cabeza”. Es una frase que resume la filosofía que ha utilizado para criarlo desde que era un niño.
El meteórico ascenso de Yamal fácilmente podría haber sido el escenario perfecto para que cualquier jugador joven se dejara llevar por la fama. Hizo su debut con el primer equipo en Barcelona cuando era un adolescente, batiendo récords por su edad y logros, y rápidamente pasó de ser un prospecto prometedor a una auténtica estrella. Pero quienes están cerca de él dicen que su familia ha jugado un papel clave para mantenerlo con los pies en la tierra. En una entrevista con DAZN Después de ganar el Campeonato de Europa a la edad de 16 años, Ebana le recordó a Yama que hiciera las cosas “paso a paso”.
Ebana ha estado al lado de Yamal en cada etapa de su crecimiento, asegurándose de que no olvide de dónde viene. Según diversas entrevistas y perfiles sobre el jugador, una de sus mayores preocupaciones es que el éxito no le haga perder la perspectiva y que siga siendo el mismo niño humilde que alguna vez soñó con ser una estrella del fútbol.
Esa mentalidad es especialmente importante en la era actual, cuando los jóvenes pueden convertirse en celebridades globales antes de ser adultos legales. Las redes sociales, millones de seguidores y la exposición constante pueden crear una enorme presión, desempeñando un papel importante en la influencia que tienen los padres y en cómo eligen criar a sus hijos.
Ebana celebró el gol de Yamal como su hincha número uno junto a Inés García, su novia. Ella celebró con el mismo entusiasmo cuando Mikel Oyarzabal Marcó los dos goles que pusieron a España arriba 3-0 antes del descanso, sellando el partido.
“Si España gana el Mundial, os enseñaré a todos a cocinar arroz con salsa de cacahuete, y la otra promesa era ir a Ibiza con mis amigas”, prometió antes la madre de Yamal.
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