El público disfruta de las dos horas y media de espectáculo, los impresionantes cambios de vestuario, las coreografías y la energía arrolladora de Shakira sobre el escenario. Pero ¿qué ocurre detrás de los focos? ¿Cómo se prepara su equipo para cada concierto? ¿Y cómo es realmente la artista cuando se apagan las luces? Para descubrirlo, hemos acompañado a Natalia Palomares, una de las bailarinas de la artista colombiana, durante un día de concierto en el Macondo Park de Madrid. De las sesiones de fisioterapia a los preparativos en los camerinos, pasando por los ensayos, el maquillaje y los momentos previos a salir al escenario, nos adentramos en los entresijos de una de las giras más espectaculares del momento. Además, Natalia nos descubre la faceta más cercana y protectora de la artista, los consejos que ha recibido de ella y una sorprendente anécdota relacionada con su vestuario que muy pocos conocen. Acompáñanos en este recorrido por todo lo que no se ve de un espectáculo que esconde muchas horas de trabajo, sacrificios y emociones.
Después de haber recorrido tantos países con la gira, ¿qué significa para ti volver a España y vivir estos conciertos desde una perspectiva diferente?
Para mí, volver a España significa jugar en casa. Después de un par de años girando por el mundo entero, poder bailar en Madrid y que mi familia y mis amigos puedan venir a verme es todo un regalo. Es algo que llevaba esperando muchísimo tiempo y que me hace especial ilusión.
Después de convivir con ella durante tantos meses, ¿qué crees que hace que Shakira siga siendo un referente para tantas generaciones de mujeres? ¿Qué crees que es lo que la hace tan diferente y única?
Creo que lo que hace que conecte tantísimo con el público es lo humana que es a través de su arte. Literalmente puedes ver el proceso personal de toda su vida a través de su discografía. No le importa mostrarse vulnerable y comunicar cómo se siente o cómo se ha sentido ante determinadas situaciones que ha atravesado en su vida, situaciones por las que muchísima gente también ha tenido que pasar. La gente se siente identificada con ella y, de alguna manera, sus canciones les ayudan a sanar. Sanarte tú a través de tu arte y, a la vez, ayudar a sanar a quienes te escuchan me parece algo muy bonito y muy poderoso. Además de esto, también la hace diferente todo lo que se ha explorado como artista hasta encontrar un lenguaje completamente suyo: su forma de cantar, de componer, de bailar, de moverse… Shakira es única.
¿Soléis pasar tiempo con ella así más de tú a tú para poder charlar y hablar de una forma más íntima y personal? ¿Cuándo suelen ser esos momentos?
Ahora mismo, con todo el ajetreo del tour, prácticamente no tenemos momentos para relajarnos y que se generen este tipo de situaciones. Todo va muy rápido. Sin embargo, cuando grabamos algún videoclip o tenemos jornadas muy largas de ensayo, claro que sí se dan momentos más tranquilos en los que podemos hablar y compartir de una manera más personal.
El público ve a Shakira como una superestrella, pero tú la ves en el día a día. ¿Qué faceta suya crees que sorprendería más a sus fans?
Lo mamá que es con todo el mundo. Es cuidadora por naturaleza. Siempre está pendiente de que estés bien, te ofrece ayuda y, si tienes algún problema y está en su mano solucionarlo, va a intentar hacerlo. Creo que esa parte tan protectora y cercana de ella sorprendería mucho a la gente.
Si tuvieras que contarnos un día de concierto desde que te levantas hasta que te acuestas, ¿cómo es exactamente tu rutina hora a hora?
Me levanto sin despertador. Reconozco que me encanta dormir y soy de esas personas que necesitan dormir bastante para funcionar bien. Si estoy inspirada y mi cuerpo se siente bien, hago algo de ejercicio. Nos suelen citar sobre las 15:00 h, así que me preparo, cojo todo lo necesario para el concierto y voy al call. Hacemos el trayecto en van hasta el venue y normalmente vamos directos a comer, si no lo hemos hecho antes. Si hay soundcheck, lo hacemos, y si no probablemente me voy directa a la fisio, que es muy necesaria después de tantos shows (ríe). Sobre las 18:30/19:00 h empiezo a maquillarme. Ciara, nuestra estilista, nos hace el pelo cuando terminamos, nos ponemos el vestuario oficial y esperamos la llamada de “la jefa” para empezar el concierto. Y entonces hacemos toooooooodo el show, que dura unas dos horas y media. Cuando terminamos, nos cambiamos, cenamos en camerinos, saludamos a los amigos o familiares que hayan venido a vernos y, alrededor de medianoche, volvemos a las vans para regresar al hotel. Y uno de mis momentos favoritos: desmaquillarme después de un día de show. Ducha, por supuesto, miro algunos stories y… ¡a dormir!
En nuestra anterior entrevista me contabas que la gira cuenta con acompañamiento psicológico y que para ti era algo muy necesario. ¿Qué importancia tiene para ti cuidar de tu salud mental?
Creo que igual que cuidamos nuestro cuerpo tenemos que cuidar nuestra mente. A estos ritmos es muy fácil desestabilizarse porque vivimos muchísimas emociones, a veces contradictorias y muy intensas, en muy poco tiempo. Estamos constantemente viajando, trabajando, rodeados de gente y lejos de casa. Muchas veces necesitas parar, ordenar todo lo que estás sintiendo y tener a un especialista que te dé herramientas para poder sobrellevarlo. Para mí es igual de importante cuidar la salud mental que la física.
Después de tantos shows seguidos, ¿te notas cansada? ¿Has tenido algún día de bajón o un momento que te haya resultado más difícil emocionalmente?
Te mentiría si dijera que no estoy cansada. Es una vida maravillosa, pero también complicada y demasiado estimulante a veces. He tenido varios momentos de bajón: por echar de menos, por cansancio, por la impotencia de no poder estar presente en momentos importantes para mis amigos o mi familia… Creo que esa es una de las partes más difíciles de esta profesión. Pero también tiene muchísimas cosas increíbles y, para mí, la balanza de lo bueno gana a lo malo por goleada. De hecho, ¡no quiero que termine nunca este tour!
Desde fuera vemos el escenario, los looks y la energía del show, pero ¿qué sacrificios no ve el público detrás de una actuación de este nivel?
Las muchísimas horas de ensayo que hay detrás, los dolores corporales de estar bailando durante tanto tiempo y con tanta exigencia, las horas de viaje, el cansancio, estar lejos de casa, perderte momentos importantes… El público ve esas dos horas y media sobre el escenario, pero para que esas dos horas y media existan hay muchísimas horas de trabajo detrás que nadie ve. Aun así, cuando sales al escenario y sientes la energía de toda esa gente, entiendes por qué haces todo lo demás.
Todos los que van a los conciertos del Macondo Park coinciden en que es un espectáculo único y salen realmente maravillados. ¿Qué significa para ti formar parte de un espectáculo que está teniendo tanta repercusión?
Para mí es todo un orgullo y un privilegio pertenecer al tour latino más importante de la historia. Justo ayer lo pensaba: si no estuviera bailando en este concierto, ¡me estaría muriendo por dentro por estar ahí! (ríe) . Shakira es una de las artistas que más he admirado durante toda mi vida y estar ahora bailando con ella canciones que para mí son tan épicas, encima de este escenario y formando parte de un espectáculo de esta magnitud, es un auténtico regalo. También lo siento como la recompensa a tantísimos años de esfuerzo y sacrificio. Hay momentos en los que estoy encima del escenario y pienso: “Lo conseguí”. Me siento muy agradecida.
¿Qué te haya llamado la atención de toda la organización que requieren los conciertos? ¿Hay algo que te haya sorprendido?
Creo que hasta que no formas parte de una producción así no eres consciente de la cantidad de personas y departamentos que hacen falta para que cada noche parezca que todo sucede “fácil”. Mientras el público está viendo una canción, detrás del escenario hay muchísima gente trabajando al segundo: cambios de vestuario, músicos, bailarines, técnicos, sonido, luces, vídeo, producción, seguridad… Todo está completamente coordinado. A mí me sigue impresionando que un espectáculo de esta magnitud pueda viajar de una ciudad a otra y que cada noche vuelva a levantarse todo para que miles de personas vivan exactamente esa experiencia. Es una auténtica locura.
Uno de los momentazos del show es justo al inicio, cuando Shakira sale con sus “caminantes”. ¿Sabes cómo surgió esa idea?
No sabría contarte exactamente cómo nació la idea porque yo no formé parte de ese proceso creativo inicial, y prefiero no inventármelo. Pero sí creo que es una apertura superpoderosa, porque desde el primer momento rompe la barrera entre Shakira y el público. Los caminantes forman parte de esa entrada tan icónica y, dependiendo del show y de la ciudad, participan personas diferentes. Creo que precisamente eso hace que sea un momento tan especial.
Me imagino que con Shakira habrás vivido un sinfín de anécdotas, ¿hay alguna divertida o curiosa que nos puedas compartir?
Algo bastante curioso es que, desde que la conocí y empecé a trabajar con ella, durante muchísimos años hice sus fittings. Tenemos medidas bastante parecidas, así que fui su modelo de prueba durante bastante tiempo. Antes de verla llevar muchos de sus looks, yo ya había pasado horas probándomelos (ríe). Es gracioso pensar que una parte de mí trabajo con ella durante mucho tiempo fue literalmente probarme ropa. Otra anécdota que me hace mucha gracia y, a la vez, muchísima ilusión, es la pose del corazón que Shakira hace últimamente. Es un gesto que Andrea (mi pareja) y yo siempre nos hacemos durante los conciertos: yo desde el escenario y ella desde el público. Un día, durante los ensayos de la final de la FIFA, al despedirme de Shaki se lo hice a ella, le encantó y decidió incorporarlo a sus rutinas. ¡Me parece muy bonito verla ahora hacerlo tantas veces!
Además, me hace especial ilusión porque la pose incluye un bevel, una posición muy característica de los pies y muy importante dentro del heels, que es precisamente la disciplina que yo imparto. Así que ver cómo ese gesto ha terminado convirtiéndose también en parte de sus rutinas tiene algo muy especial.
Personalmente, ¿te ha dado algún consejo?
Me ha dado muchos consejos a lo largo de estos años, pero quizá más que una frase concreta me quedo con algo que he aprendido viéndola trabajar: nunca dar por hecho que porque hayas llegado muy lejos ya no tengas nada que mejorar. Me impresiona muchísimo su nivel de exigencia, su curiosidad y las ganas que sigue teniendo de probar, cambiar y mejorar cosas. Creo que me ha enseñado que puedes llevar toda una vida siendo una de las mejores en lo que haces y seguir trabajando como si todavía tuvieras algo que demostrar. Para mí esa mentalidad es una lección enorme.
Cuando termine la gira, ¿qué nuevos sueños o retos profesionales te ilusionan ahora?
Siempre digo que mi ilusión y mi reto son poder continuar trabajando a este nivel. Quiero seguir bailando con artistas que me inspiren y, al mismo tiempo, ser capaz de seguir inspirando a toda la gente que lleva años siguiendo mi trayectoria. Aunque mi carrera ya ha ido tomando este camino durante los últimos años, cada vez quiero dirigirla más hacia la coreografía y la dirección artística. Me gusta mucho también poder estar al otro lado, crear conceptos, dirigir espectáculos y aportar mi visión. Al final, mi mayor sueño es bastante sencillo: poder vivir toda mi vida de lo que más me gusta, seguir evolucionando y que nunca deje de ilusionarme hacerlo.
¿En qué momento profesional sientes que estás ahora?
Siento que estoy en un momento muy bonito de mi carrera, con mucha seguridad en mí misma y en lo que puedo aportar. Llevo muchos años trabajando como bailarina, pero también desarrollándome como coreógrafa, y cada vez tengo más ganas de explorar esa parte creativa y tener voz en los proyectos más allá de estar encima de un escenario. No quiero dejar de bailar, para nada. Quiero hacerlo mientras mi cuerpo y mis ganas me lo permitan, pero también quiero que cada vez convivan más esas dos facetas: la bailarina y la creativa.
Después de tantos años trabajando al máximo nivel, ¿qué significa para ti el éxito ahora?
Creo que mi concepto del éxito ha cambiado muchísimo con los años. Antes lo asociaba mucho más a conseguir determinados trabajos, bailar con ciertos artistas o llegar a ciertos escenarios. Ahora, obviamente sigo teniendo muchísima ambición y muchos sueños por cumplir, pero para mí el éxito también es poder elegir los proyectos que realmente me ilusionan, seguir disfrutando de lo que hago después de tantos años y conseguir que mi carrera sea sostenible en el tiempo. Y, sobre todo, tener una vida bonita más allá del trabajo. Poder estar presente para la gente que quiero, tener tiempo para mí y sentir que no tengo que sacrificar absolutamente todo para seguir creciendo profesionalmente. Para mí el éxito ahora es poder seguir cumpliendo sueños sin perderme a mí misma por el camino.
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