Jannik pecador hizo historia en el Masters de Montecarlo, uno de los torneos de tenis más antiguos, celebrado por primera vez en 1897, derrotando Carlos Alcaraz en la final para reclamar el título ATP número 27 de su carrera. La victoria por 7-6, 6-3 subrayó su autoridad y marcó su regreso a la cima de la clasificación. El joven de 24 años ha vuelto al número uno del mundo después de perder el puesto ante Alcaraz en septiembre de 2025.
El evento reunió un año más a algunas de las personalidades más destacadas del Principado. Entre los que estaban en las gradas estaban Charlene de Mónacoconocida por su estilo refinado, Carlota Casiraghiy Alejandra de Hannoverunido por Príncipe Alberto II de Mónacouna presencia familiar en el torneo y un aficionado al tenis desde hace mucho tiempo. Charlene también estuvo presente en la ceremonia de entrega de trofeos, donde ayudó a entregar los premios al finalista y al campeón.
Si bien su presencia en las semifinales del sábado sorprendió a muchos en un día ya de por sí impredecible, la atención de la final también se centró en un detalle de estilo. Charlene y Charlotte adoptaron una mirada similar. Charlene se mantuvo fiel a su blanco característico, mientras que la joven realeza de Mónaco adoptó un enfoque más aventurero para hacer una declaración de moda. El denominador común era claro: blazers estructurados y el patrón de rayas atemporal que unía los looks.
También llamó la atención Laila Hasanovic. La modelo danesa de ascendencia bosnia ha estado saliendo con Sinner durante varios meses, y cada vez se les ve más juntos en momentos clave de su carrera. Su presencia serena y confiada se destacó entre la multitud y desde el palco de jugadores junto al piloto de Fórmula 1. George Russellella lo animó mientras realizaba una actuación serena en la final.
Charlene constantemente se vuelve blanca en apariciones clave. Tiene un claro sentido de las ocasiones y su estilo se ha convertido en una firma por derecho propio. Una auténtica embajadora del lujo tranquilo, siempre consigue dejar huella.
Para este momento importante en el calendario deportivo, la princesa optó por un impecable traje blanco a rayas, elegantemente confeccionado con una chaqueta cruzada que se inclina hacia una sutil silueta inspirada en la ropa masculina.
Cuando llegó el momento de su look de belleza, Charlene mantuvo las cosas pulidas sin esfuerzo, apegándose a su peinado recogido ahora característico, barrido hacia un lado para enmarcar su rostro y resaltar sus rasgos. Su maquillaje se mantuvo suave y natural, en tonos neutros con un toque de rosa en los labios. Y mientras miraba desde las gradas, añadió un toque de actitud con un par de atrevidas gafas de sol tipo ojo de gato, aportando un toque moderno al look.
Charlotte es un ícono de la moda y, como embajadora de Chanel, sabe exactamente cómo hacer que incluso el look más simple se sienta elevado. En la final de Montecarlo, optó por algo relajado pero muy ordenado, capturando ese estilo parisino sin esfuerzo por el que es conocida.
El look se centra en unos vaqueros clásicos de pierna recta combinados con una camisa de rayas azules, ligeramente desabrochada en el cuello y rematada con un blazer cruzado azul marino. Puede parecer simple a primera vista, pero hay una clara intención detrás, desde las proporciones equilibradas hasta las capas sin esfuerzo y la paleta de colores cohesiva. Un toque destacado es el cinturón trenzado, que añade textura, mientras que las mangas enrolladas aportan esa sensación relajada que a Charlotte le sienta tan bien. Mantuvo los accesorios al mínimo, con joyas delicadas y maquillaje natural, dejando que el atuendo hablara por sí solo.
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