Genoveva Casanova ha ganado oficialmente la primera ronda de su demanda contra la revista Lecturas por las infames fotos de ella paseando por Madrid con Federico de Dinamarca.
La vista de septiembre en Plaza de Castilla terminó a su favor: el juez condenó a la revista a pagarle 175.000 euros. Casanova había pedido un millón, pero aun así es un paso importante en un caso que ha sido noticia desde el principio.
En el momento en que se supo la noticia, la atención se centró directamente en la reina María, mientras muchos se preguntaban sobre su reacción y lo que siguió al momento decisivo.
La reina María estaba en Brasil, literalmente en el Amazonas, cuando el fallo se hizo público. El momento fue sorprendente, pero su viaje no fue de último momento. Ella está allí como parte del período previo a la COP30, reuniéndose con investigadores y organizaciones locales que trabajan para proteger la selva tropical y promover formas sostenibles de vivir con ella.
Lejos de Copenhague y más lejos aún de los juzgados de Madrid, Mary pasó su primer día sonriendo, relajada y vestida con un look que pocas veces le vemos, que consistía en una blusa marrón holgada, pantalones cargo negros, botas de trekking y el pelo recogido. Listo para la jungla y aparentemente imperturbable por la tormenta que se avecina en Europa.
Aprendió sobre la agricultura amazónica, probó platos elaborados con diferentes ingredientes y conoció a las personas que luchan por proteger la asombrosa biodiversidad de la zona.
Más tarde, en Pará, volvió a la clásica elegancia de María para una reunión con el gobernador de la región, Helder Barbalho. Combinó una blusa verde con una falda midi fluida de color blanco hueso y sandalias negras, luciendo refinada y glamorosa sin esfuerzo.
Su agenda también incluyó una visita a Agrizone, un centro dedicado a la agricultura sostenible, donde se le mostró cómo la agricultura circular a pequeña escala y la producción ecológica pueden apoyar tanto a las comunidades locales como al medio ambiente.
Para concluir la jornada, viajó a Belém para conocer el trabajo del pabellón africano en materia de resiliencia climática. Para esta salida, se puso unos pantalones marrones anchos, una camisa blanca impecable y un cinturón a juego, optando por lo simple y elegante.
Las fuentes dicen ¡HOLA! que el equipo jurídico de Genoveva pretende pedir una reevaluación de la indemnización. No están contentos con la cantidad, que está muy por debajo del millón de euros que exigían inicialmente, y confían en que la sentencia final aún podría inclinarse a su favor.
La propia Genoveva permanece en completo silencio, como desde el principio, sin declaraciones, sin reacciones, sin nada que alimente las llamas.
Mientras tanto, la defensa de la revista prepara un recurso de apelación. Argumentan que la noticia fue publicada en virtud del derecho a informar sobre asuntos de interés público y ya están trabajando, según Informalia, para “minimizar el daño”.
En la audiencia testificaron dieciséis personas, entre ellas personal de la revista y colaboradores como Pilar Eyre. Lecturas no se limitó a publicar las fotos, sino que continuó publicando artículos que sugerían que la conexión entre Genoveva y Frederik era más profunda y había comenzado mucho antes de ese paseo por Madrid.
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