Este martes, 27 de octubre, no solo se cumplen 40 años del nacimiento de Alba Flores. Tal día como hoy, hace 69 años, Lola Flores y Antonio González, conocido artísticamente como El Pescaílla, se dieron el sí, quiero en una boda que acaparó la atención de la prensa y se convirtió en portada de la revista ¡HOLA!. Un enlace que estuvo rodeado de circunstancias poco convencionales, desde la hora elegida para la ceremonia hasta el rompedor vestido de la novia.
La pareja se casó un domingo, a las seis de la mañana, en el Real Monasterio de El Escorial. El productor cinematográfico Cesáreo González y la actriz Paquita Rico fueron los padrinos, mientras que entre los pocos invitados se encontraban Pedro Chicote, Vicente Parra y Carmen Sevilla. El banquete posterior tuvo lugar en el Hotel Felipe II. Pedro Vargas cantó en honor a la novia y Miguel de Molina participó recitando una serie de poesías.
La discreción del enlace respondía al temor de que Antonio pudiera sufrir represalias por su relación con Lola. Antes de iniciar su historia de amor con la artista, El Pescaílla había tomado una decisión que marcaría su vida sentimental: huir de su Barcelona natal para evitar casarse con Dolores Amaya, prima de Remedios Amaya y madre de su hija Antonia.
Según contó Lola en las páginas de la revista ¡HOLA!, “pasamos mucho miedo” en la boda “porque yo sabía que la familia de una gitanita que había dejado en Barcelona le podía matar… pero no pasó nada, gracias a Dios”.
Más allá de aquel episodio, la artista estaba pletórica por casarse con “el hombre que más he amado en mi vida”. “Me gustó desde el primer día que le conocí”, confesó. Y ella, sabía, que a él le gustaba “de siempre”. “Le conocía desde Barcelona, desde el Charco de la Pava, donde él tocaba la guitarra y cantaba divinamente, el mejor que hubo jamás, mejor que Peret, y lo digo con la boca grande”. Sin embargo, creía que, “por vivir a mi vera” El Pescaílla “no ha llegado a ser el artista que pudo ser, porque es el mejor en lo suyo con una guitarra y por rumbas..”.
El enlace de la pareja tuvo, además, otro detalle significativo: Lola Flores se casó embarazada de su primera hija, Lolita, que nació el 6 de mayo de 1958, a los seis meses de la boda. De hecho, según contó La Faraona en la serie documental Coraje de vivir, descubrió que iba a ser madre semanas antes del “sí, quiero” en un viaje a Roma con El Pescaílla. “Cuando llegamos allí tuve la primera falta de Lolita. ¡Iba a ser madre! Estaba embarazada y era la mujer más feliz del mundo”, recordó.
Años después Lolita habló de las consecuencias que tuvo para su padre romper su compromiso matrimonial. “Mi padre se prometió, le prometieron, con una gitana del barrio de Gracia, con 20 años. Mi padre a las siete de la mañana se fue y estuvo muchos años sin poder entrar en Gracia”, contó Lolita en el programa de Jordi Évole en laSexta. “Se marchó, sí, porque no quería casarse. Él era muy libre y quería casarse por amor. Él decía que ataduras no. Y se casó con Lola Flores, que tampoco era de atarlo. El tándem estuvo muy bien”, afirmó.
El estilismo nupcial de Lola Flores también reflejó su personalidad arrolladora. Lejos de apostar por el tradicional vestido de novia blanco y largo, la artista se decantó por un diseño midi en tono gris, una elección que se alejaba de los convencionalismos de la época y aportaba un sello propio a su imagen.
La pieza fue confeccionada por Asunción Bastida, una de las modistas más reputadas de los años cincuenta, muy solicitada por la elegancia y la calidad de sus diseños. El vestido, elaborado en encaje, destacaba por su cuidada confección y se completaba con una mantilla del mismo tejido que Lola lució sobre la cabeza, en un guiño a la tradición española. Una combinación que unía el costumbrismo y la elegancia con el estilo personal de una artista que nunca dejó de imprimir su carácter en cada una de sus apariciones.
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