La historia de la realeza europea está llena de secundarios imprescindibles. ‘Royals’ que no tienen una posición destacada en la línea sucesoria, pero que siempre los encuentras remando a favor de obra y acaban convertidos en grandes activos en tiempos de monarquías cada vez más atomizadas. Louis Ducruet, y su mujer Marie Chevallier bien pueden encarnar esta figura en Mónaco.
Hace solo los días, los veíamos en la gala de los Premios Sportel en el Grimaldi Forum, una gala anual presididia por el príncipe Alberto, en la que se reconocen las mejores producciones audiovisuales, documentales y libros sobre deporte del año. No es casual que esta temática atraiga al hijo de Estefanía de Móanco que no solo es un apasionado del deporte, sino que también ejerce actualmente como presidente de los Barbagiuans, el legendario equipo de fútbol fundado precisamente por su tío, del que ya es uno de sus hombres de confianza y quien le transmitió la importancia de mantener vivo el espíritu de camaradería y solidaridad que caracteriza al equipo.
Louis y Marie son, por tanto, habituales de esta cita, pero solo un par de días antes también les vimos junto a su madre y sus hermanas en la Global Gift Gala. Esta edición de una de las galas solidarias más icónicas del Principado rindió homenaje a Fight Aids Monaco, la asociación que la princesa Estefanía fundó y preside desde el año 2004. Siempre al lado de los suyos, probablemente la pareja ya calienta motores para la próxima gran cita: el Día Nacional de Mónaco. El próximo 19 de noviembre los Grimaldi se reunirán como cada año, la pregunta es si será este el del debut de Victoire y Constance, las dos hijos de Louis y Marie Ducruet. Con tres y casi dos años cada una, sin duda, son muy pequeñas pero en el balcón del palacio siempre ha habido cabida para los más jóvenes.
Sería un debut fundamental teniendo en cuenta que, aunque la pareja suele compartir muchos momentos de su vida cotidiana y familiar en sus redes sociales, siempre se ocupan de ocultar el rostro de las niñas. Aún así, se trata de un momento para el que todos sus primos hacen una excepción e incluso los más discretos con sus hijos, como Carlota Casiraghi y su hermano Pierre, acuden con ellos a su gran desfile nacional.
Con una agenda propia al margen de la vida oficial, Louis se define como un hombre normal y corriente al que le gusta llevar una vida discreta. Pero también es profundamente familiar y sabe que eso implica estar apoyar a los Grimaldi también en la esfera pública. Ese carácter cercano y servicial lo aprendió de quien en los años 80 y 90 era considerada la rebelde de la familia: Estefanía de Mónaco. “Crecí con una madre que siempre me decía que no era mejor que nadie. Mi padre decía lo mismo. Hay que ser modesto y saber respetar a todos”, contó hace unos meses en una entrevista en la revista francesa Point de Vue.
Louis Ducruet, conoció a Marie Chevallier, mientras ambos estudiaban en la escuela de negocios Skema y tras siete años de relación se comprometieron en 2018 durante un viaje a Vietnam; un año después, en julio de 2019, celebraron su boda primero con una ceremonia civil en el Ayuntamiento de Mónaco y luego con una ceremonia religiosa en la Catedral de San Nicolás, donde Marie lució un vestido diseñado por Pauline Ducruet, hermana del novio.
Marie, nacida en Francia en 1992 y de ascendencia vietnamita, es licenciada en Administración de Empresas especializada en hostelería, trabajó en el Hotel Hermitage de Montecarlo y se ha caracterizado por su discreción y por participar en los actos que los Grimaldi organizan en clave familiar. Más allá de ser una compañera excepcional en lo personal, su mujer se ha convertido también en un apoyo fundamental en sus compromisos oficiales y con ella forman un tándem apreciado por el príncipe Alberto.
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