Pasar el verano en Madrid es otra experiencia si se vive en una casa como esta, con un patio que funciona como oasis. En esta vivienda unifamiliar de 125 m², reformada por Metopa Estudio y ubicada en San Sebastián de los Reyes, Madrid, el exterior no es un añadido, sino el verdadero desahogo de la casa: 50 m² para comer al aire libre, dejar jugar a los niños, abrir la vivienda a la luz y ¡darse un chapuzón en la piscina!
El patio fue el flechazo de esta vivienda. En una casa a las afueras de Madrid, pero muy conectada con la ciudad, tener 50 m² exteriores supone un auténtico desahogo. Y en agosto, más todavía: permite comer fuera, tomar el aire, jugar, recibir amigos o simplemente buscar sombra sin salir de casa.
El pavimento de barro, las paredes claras, las plantas y la ducha exterior construyen una estética mediterránea y muy relajada. Pero además, este ambiente exterior se completa con una piscina, en la que agosto, en Madrid, es menos agosto.
En el patio, una mesa y unas sillas ligeras bastan para crear el comedor exterior más deseado. Queda justo en la salida desde el comedor, a través de un amplio ventanal de hojas plegables. Y es que Metopa Estudio (IG @metopaestudio), encargado de la reforma, tenía en mete unir interior y exterior para desdibujar los límites cuando fuera necesario.
“La continuidad con el comedor interior es clave. Las puertas abiertas hacen que ambos espacios funcionen casi como uno solo, pero con la ventaja de poder elegir dónde estar en cada momento”, comentan los responsables del proyecto.
La relación con el exterior no se limita a salir al patio. También se disfruta desde dentro. Las puertas acristaladas enmarcan la vista y hacen que la luz llegue al interior, reforzando esa sensación de casa más amplia.
Este tipo de conexión visual es fundamental en viviendas urbanas con patio. Además, esta imagen muestra el juego de acabados usados dentro y fuera, con la celosía como elemento que da privacidad y protección sin cerrar.
Celosías interiores para filtrar la luz y ganar intimidad
La celosía introduce una solución muy decorativa y funcional: separa sin cerrar, deja pasar la luz y aporta textura. En una casa donde los espacios se conectan entre sí, este tipo de recurso ayuda a crear transiciones más suaves. Con su elección, Metopa Estudio también refuerza la estética mediterránea de la reforma, en diálogo con el barro, la madera y el patio.
El comedor se planteó como un espacio para usar todos los días, no solo en ocasiones especiales. Su cercanía a la cocina lo convierte en una prolongación natural de la vida familiar: poner la mesa, salir al patio, desayunar con luz o reunir amigos sin complicar los recorridos.
La decoración refuerza esa idea de casa vivida. El mantel de cuadros, la lámpara de fibras y la conexión visual con el exterior aportan una atmósfera fresca, sencilla y muy de verano.
El salón se resuelve con pocos elementos, una chimenea centraly un pavimento cerámico rojizo que da continuidad a toda la planta baja. La reforma buscaba pasar de pasillos y almacenes estrechos a una vivienda más amplia, conectada y luminosa.
La cocina es una de las grandes protagonistas de esta casa. No se diseñó como una estancia de paso, sino como un lugar donde cocinar con calma, almacenar bien y quedarse un rato más. La madera de roble, los frentes beige de los módulos altosy la encimera en color crudo crean una base serena, mientras el suelo hidráulico antiguo introduce memoria y carácter.
La península funciona como apoyo extrapara preparar alimentos, desayunar, colocar la vajilla o simplemente hojear una revista. Todo queda integrado, desde los electrodomésticos panelados hasta el almacenaje, para que la cocina resulte práctica sin perder calidez. La cocina ha sido diseñada con Cubro a partir de a propuesta de Metopa Estudio.
Una cocina conectada, pero no completamente abierta
Una de las decisiones más interesantes de la reforma es que la cocina no queda aislada, pero tampoco se integra en un espacio totalmente diáfano. Tiene varias conexiones con la casa: acceso desde la entrada, relación directa con el comedor y comunicación con el salón. Esta solución responde muy bien a la vida real. Permite que la cocina tenga luz, pero ayuda a controlar olores, humos y ruido.
La península que convierte la cocina en punto de encuentro
La península es mucho más que una superficie de trabajo. En esta cocina, permite cocinar, apoyar platos, improvisar un desayuno o acompañar a quien prepara la comida. También aporta almacenaje extra para vajillas, mantelería o alimentos, algo imprescindible en una vivienda familiar. La lámpara naranja introduce un guiño fresco y veraniego que rompe la neutralidad de la madera.
Un aseo pequeño con materiales que cuentan una historia
En esta casa, incluso los espacios más funcionales tienen intención decorativa. El aseo combina revestimientos en tonos cálidos, piedra y un pavimento geométrico que aporta profundidad visual. El lavabo sobre encimera, la balda inferior y los cestos de fibra refuerzan esa mezcla entre utilidad y sencillez.
Una escalera que conserva la esencia de casita antigua
La vivienda mantiene su estructura original. En la planta superior, abuhardillada, se decidió no ganar altura para no perder la esencia de casa antigua. Aquí, esa renuncia es, en realidad, una decisión de diseño. La zona de la escalera combina madera, blanco y cerámica rojiza, con una jardinera integrada en un lateral.
Un dormitorio en calma, con madera y tonos envolventes
El dormitorio principal apuesta por la contención. La pared en tono cálido, la ropa de cama sencilla y el mueble bajo de madera construyen un ambiente muy tranquil. La clave está en la coherencia con el resto de la casa. Se convierte así en un refugio tranquilo frente a la intensidad del verano en la ciudad.
Un baño abuhardillado con luz cenital y mucho almacenaje
En la planta superior, el baño aprovecha la luz natural que entra por las ventanas de techo. Debajo se diseña un lineal de armarios que aprovechan esa altura de la pared. El mueble del lavado es una pieza en madera, rematada con un panel de suelo a techo en el mismo acabado. La grifería empotrada en la pared no resta espacio en la encimera.
La habitación infantil: pocos materiales, tonos suaves, madera natural y suelo cerámico como hilo conductor. No busca una decoración excesivamente temática, sino un ambiente tranquilo, luminoso y fácil de adaptar con el tiempo.
Pasar el verano en Madrid es otra experiencia si se vive en una casa como esta, con un patio que funciona como oasis. En esta vivienda unifamiliar de 125 m², reformada por Metopa Estudio y ubicada en San Sebastián de los Reyes, Madrid, el exterior no es un añadido, sino el [...]